Postureo Otaku: de todo menos manganime


Aunque ahora pueda parecer sorprendente, los amantes del manga, del anime y de la cultura japonesa en general nunca lo hemos tenido fácil. Siempre hemos sido vistos con malos ojos, sufriendo el acoso o rechazo por parte de muchas personas por resultarles nuestros gustos diferentes o extraños. Sobretodo durante la etapa de las adolescencia, donde cada vez, con ayuda de las redes, el daño se hace más palpable dentro y fuera del ámbito educativo. 

Del odio al postureo friki

En lo personal, durante muchos años siempre se han reído de mí, burlándose constantemente por disfrutar de un capítulo de Sakura,  Cazadora de Cartas, Pokémon o Detective Conan. Hoy, esas personas que tanto se metían conmigo y con mi afición, como de otros tantos jóvenes, llevan puesta una camiseta de Dragon Ball, Naruto o One Piece. Es más, presumen de ello. Pero si les preguntas de que va la camiseta, te reconocen que nunca han llegado a ver la serie en cuestión.

Un hecho que se puede apreciar en numerosas ocasiones en los mal llamados Salones del Manga, cuyo término ha ido difuminándose con el tiempo tanto en nombre como en contenido. Personas que han mercantilizado y prostituido una pasión que ahora presumen paseando con bolsas cargadas de camisetas, peluches o incluso haciéndose fotos con los cosplayers de turno. Algunos, incluso, se autodenominan "frikis" y fanfarronean en redes sociales deseosos de fama y alardeando de participar en eventos.

Personas paseando en un evento friki. Fuente: Estantería Otaku.
Sintiéndolo mucho, ellos son el ejemplo de que los Salones del Manga ya no son "salones" sino mercadillos. Lugares donde prima el dinero y el "postureo" otaku. Y de alguna forma, todos participamos en desdibujar estos eventos que partían de una idea de intercambio cultural y literario alrededor del manganime y Japón hasta convertirse en mercados temporales de compra-venta de productos. Llegando hasta a dejar de lado al propio cómic japonés sin presencia de librerías o editoriales. ¡Nadie está libre de pecado! ¡Un servidor también! Porque nos olvidamos del propósito con el que nacieron los salones, ignoramos el esfuerzo por difundir el manganime, y nos centramos en consumir con locura hasta dejar vacíos nuestros bolsillos.

El salón manga y el reflejo del otaku

Un Salón del Manga es el reflejo de sus admiradores. Y cada día se hace palpable la falta de interés por parte de los verdaderos otakus, que ven como este tipo de eventos abarcan de todo sin, en muchas ocasiones, apostar por el manga. Amazon y similares tienen una parte de culpa, pero también los seguidores de la cultura nipona que nos hemos dejado seducir y cegar por una corriente de "postureo", dejando entrar a aquellos que nos señalaban y nos marcaban como diferentes.

Al igual que el sector editorial, con empresas que se decantan por las redes sociales y pseudomedios antes que entrar en el contacto humano, con lectores y clientes en cercanía y que son los que de verdad aportan a la industria con sus críticas, sus compras y valoran el trabajo detrás de la edición de manganime. Por suerte no son todas así, aunque la inercia es cada vez más evidente hacia dicha línea que comentamos.

El desplazamiento de la cultura frente a la moda

En definitiva, ya solo observamos chavales que llevan camisetas de Minecraft, gorras de Pokémon o un cartel que pone "Abrazos Gratis". ¿Dónde queda el manga? ¿El anime? ¿Las exhibiciones de deportes o tradiciones japonesas? Ahora todo es la película de turno, el youtuber de moda y mucha tienda con material de dudosa calidad. Y eso ni es un Salón del Manga ni los que se burlaban de nuestra pasión son otakus. Cuando el milenarismo editorial nos coma, será demasiado tarde para frenar este despropósito. ¡Palabra de otaku!


Portada de artículo: Meme elaborado por Estantería Otaku con una mítica escena de Dragon Ball con Vegeta.

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