Entrevista a Makoto Morinaga, traductora de 'El Ratón de Biblioteca'

El Ratón de Biblioteca. © by Shiina Yu.
En Estantería Otaku hemos tenido la oportunidad de entrevistar a la traductora Makoto Morinaga, encargada de la traducción de varias obras de la editorial Kitsune Books como Adelgaza con Kaoru o Mejora tu vista en 3 minutos y, más recientemente, de uno de los títulos estrella de su sello gráfico, Kitsune Manga, como es El Ratón de Biblioteca

Nacida en Madrid en mayo de 1994, Makoto Morinaga estudió el Grado en Historia en la Universidad Autónoma de Madrid, el Máster en Ciencias de las Religiones en la Universidad Complutense y actualmente cursa el doctorado en Ciencias de las Religiones con especialidad en Historia, Cultura y Religión de Japón. Ha impartido numerosas conferencias sobre Shintô, su especialidad, además de ser colaboradora honorífica en su departamento. En 2016 fue colaboradora del programa de radio Game On con una sección dedicada a videojuegos e industria del entretenimiento en Japón. Desde mediados de 2020 traduce para Kitsune Books y Kitsune Manga. Además del manga y el anime, le gustan mucho los videojuegos para consolas y, en especial, los mobage. Entre sus aficiones se encuentra la creación de historias para roles en vivo en los que desempeña las funciones de directora de mesa (o máster de rol).

Es un grandísimo placer que nos permitas realizarte algunas preguntas sobre tu trabajo y tu experiencia para acercar a nuestros lectores detalles sobre el mundo de la traducción, que en ocasiones pueden pasar desapercibido y que es una labor esencial, al adaptar y localizar una obra de un idioma a otro. 

Muchas gracias a vosotros por querer contar conmigo y por vuestro interés en dar a conocer un poco más el trabajo que hacemos los traductores entre bambalinas.

Portada de Mejora tu vista en 3 minutos. Fuente: Kitsune Books.
Empezamos con una pregunta más que necesaria, ¿Cómo ha sido el camino hasta convertirte en traductora? ¿Qué consejo le darías a quien quiera dedicarse a esta profesión?

Ha sido cuanto menos inesperado llegar hasta aquí. Yo no estudié un grado ni máster de traducción, pero sí he dedicado 10 años a estudiar japonés y, desde el primer momento, me serví de mis conocimientos para trabajar con fuentes de las que no existía una traducción al español. Primero fue para mi trabajo de fin de grado, luego el de máster y ahora mi tesis doctoral, e incluso para algún que otro trabajo de universidad, todos tienen en común que usé alguna fuente en japonés. Mis pinitos en la traducción fueron con el objetivo de referenciar y traducir fragmentos de obras no disponibles en español para el ámbito académico, que desde luego no es el ámbito más fácil en el que iniciarse en la traducción, pero que me hicieron aprender y reflexionar sobre terminología y localización. Fue hace año y medio que empecé a asistir a cursos y seminarios orientados a la traducción y que fueron los que me dieron un poco las bases de lo que se debe o no hacer, técnicas de traducción, programas, etc. Y por supuesto, y casi tan importante como esto, fue tener a una amiga que tirara un poco de mi y que fue la que me insistió en que me metiera en este mundillo. No dejaba de repetirme que con todo lo que sé debería ser traductora o que si fuera ella la que supiera tanto japonés ya habría traducido mil mangas. A ella le debo buena parte de donde estoy ahora. 

No sé si soy la persona más indicada para dar consejos, seguramente no, pero si puedo decir que es todo un reto, que se aprende muchísimo y yo personalmente disfruto mucho de la traducción. Por supuesto, no deja de ser un trabajo y tienes que ser muy perseverante. La mayoría de los traductores somos freelance (autónomos) y tenemos que buscar clientes, mandar cv a todas partes… Y que el trabajo de un traductor no se limita solo a traducir, también elaboramos propuestas editoriales, estamos atentos al feedback de los revisores y editores, así como de los lectores y las reseñas para saber qué ha gustado y qué no de nuestras traducciones. Hay muchas dificultades en el camino, cada cual encontrará las suyas, pero ver el resultado merece la pena, por no hablar de que brindamos la posibilidad de hacer accesibles unos materiales (libros, mangas, subtítulos en videojuegos, películas, documentales…) que antes no lo eran y eso creo que es lo que más honra esta profesión. Sobre todo y lo más importante es no tener miedo a equivocarse y aprender de los errores, aunque eso se puede aplicar casi a cualquier trabajo o aspecto de nuestra vida. Ah, y llevar una libreta encima (o la propia app de notas del móvil), nunca sabes cuándo se te puede ocurrir un buen juego de palabras o una expresión adecuada para algo en lo que estés trabajando.

Te dedicas a la traducción del inglés y japonés al español. ¿Qué diferencias y dificultades enfrentas de un idioma a otro a la hora de traducir? 

Desde luego son dos idiomas que no tienen nada que ver el uno con el otro, aunque quizás la mayor dificultad sea la de hacer que suene igual de natural en español que en el original y eso no siempre es fácil. Llevo estudiando inglés desde los cuatro, cinco años y tengo muy interiorizado el idioma y quizás eso me hace ser más rápida cuando traduzco textos en inglés o incluso del español al inglés, porque conozco los dobles sentidos e interpreto más fácilmente el trasfondo y puedo traducirlo fácilmente dedicando un tiempo reducido a consultar dudas. Cuando trabajo con el japonés es cierto que soy más puntillosa y reviso pormenorizadamente todo, lo que hace que le dedique más tiempo, pero no me quejo porque eso ha ampliado mucho mi vocabulario (y las listas de Excel que tengo para registrar cada palabra o expresión nueva) y conocimiento de la cultura japonesa. El inconveniente del japonés es su propia gramática, tan diferente a la del español, la que hace que irremediablemente tengas que incluir o eliminar palabras que no estaban en el original para lograr que el conjunto suene natural en español. 

Otro extra en la dificultad es tener en cuenta quién va a leerte, el público objetivo, porque eso puede cambiar ligeramente el tono con el que traduces para adecuarlo un poco. Incluso el momento histórico en el que se escribió un libro puede hacerte elegir una palabra que suene más antigua o usar estructura oracional más rebuscada para mantener la esencia de la obra. Son muchas cosas a tener en cuenta, pero que una vez empiezas a trabajar son decisiones que te acostumbras a tomar rápido o que incluso te pautan desde la editorial.

Portada del quinto tomo de El Ratón de Biblioteca. Fuente: Kitsune Manga.
Siguiendo con las comparativas, con qué te sientes más cómoda: ¿libro o manga? ¿Cómo es el proceso de trabajo en cada uno? ¿Son tan distintos como parecen o tienen más en común a la hora de traducir? 

Va a sonar cliché, pero no puedo elegir. Seguramente habrá quien pensaría que diría «manga» sin pensarlo porque «¿a quién no le gusta el manga?», pero cada formato tiene sus pros y sus contras. En los mangas tienes que saber reflejar la personalidad de cada personaje en su forma de hablar, algo que no sucede con un libro de no ficción, donde el autor tiende a ser más formal y a cuidar más su lenguaje, manteniendo un tono neutro y uniforme. En un manga, o en una novela o similares, es como si lidiaras con múltiples personalidades que quieren destacar y ser diferentes a las demás mientras que con un libro de no ficción tratas solo con el autor, que es el que habla con el lector en casi todos los que he traducido hasta ahora. Por no hablar de que en el manga tienes que lidiar con las onomatopeyas y eso a mi me parece el trabajo más tedioso de traducir manga, y que no aparecen de forma tan continuada (porque sí, en las novelas y demás libros en japonés también hay onomatopeyas) ni son tan exageradas. 

En ambos casos mi método de trabajo es parecido: una primera lectura preliminar del libro o manga para ver de qué va, apuntar vocabulario y expresiones en mi Excel para que a medida que aparezcan usar las mismas y así mantener la cohesión del texto (además de para aprenderlas yo) y una vez he terminado de traducir, revisar y revisar. Una vez escuché un dicho –no sé si más traductores lo conocerán– que es «un traductor traduce una vez y revisa las que hagan falta» y es cierto. Ya sea al acabar una sección, apartado, capítulo, lo que hayas hecho el día anterior o el texto entero, la parte más importante es la revisión porque es donde te das cuenta de los fallos, de si el texto está bien cohesionado y si suena natural al leerlo. Cada cual tendrá su esquema de trabajo, pero, a grandes rasgos, creo que la mayoría de los traductores siguen un proceso similar a este.

Portada del séptimo tomo de El Ratón de Biblioteca. Fuente: Kitsune Manga.
Centrándonos plenamente en el manga y, en concreto, El Ratón de Biblioteca. Ya existía un trabajo previo de otros compañeros en los primeros tomos, ¿Cómo fue la llegada de las aventuras de Myne a tus manos? ¿Ha resultado más sencillo al tener una base previa o ha sido más complicado al tener que adaptarte a la forma que ya se había asentado? 

Mi aterrizaje en el mundo de El Ratón de Biblioteca fue desde luego caótico. Tuve que hacer un trabajo muy rápido de investigación porque no sabía nada sobre los personajes, el mundo, la trama… tampoco había visto el anime, así que no tenía un punto del que partir más allá de toda la búsqueda que hice en internet y los tomos anteriores para consultar qué se había hecho y cómo para tratar de darle una coherencia y no tirar por tierra el trabajo que habían hecho mis compañeros antes, además de seguir las pautas que me habían dado desde la editorial. Y todo esto con la fecha de entrega del encargo y de publicación de los tomos muy cercana a cuando lo acepté, así que sí, fue bastante frenético. 

Continuar el trabajo de otros no es fácil, o al menos para mi no lo es. De hecho, y casi como spoiler, he trabajado (y trabajo) en otras series de manga desde el tomo uno y me he sentido con más manga ancha a la hora de tomar ciertas decisiones en comparación con El Ratón de Biblioteca. Esto no quiere decir que no me gustara traducir El Ratón de Biblioteca, ni mucho menos, me encantan las historias de fantasía, de magia, los isekai ¡y los libros! ¿Cómo iba a decir que no a Myne cuando me propusieron continuar el manga? Iba a aceptar sí o sí, aunque supusiera todo un reto subirme a un tren que ya estaba en marcha.

Has tenido la oportunidad de leer este manga, pero también de ver su adaptación en anime. ¿Cómo valoras ambos productos? ¿Qué se siente el formar parte de una obra con tanto recorrido y éxito entre el público? 

Comparar manga y anime siempre es odioso y habrá quienes digan que el manga siempre es mejor que el anime o que los efectos del anime te ubican mejor en la historia que el manga, pero yo considero que es una cuestión de momentos o circunstancias las que nos hacen preferir leer manga o ver el anime. Ambas versiones son diferentes porque están pensadas para soportes diferentes, pero son igual de geniales a mi parecer, independientemente de si se ha cambiado o no se ha incluido según qué cosa. Por mi parte es innegable que le tengo un cariño especial al manga porque lo he traducido yo y porque a mi siempre me ha gustado leer así que sí, entiendo bastante bien a la pequeña Myne. En cuanto al anime, me lo vi después de haber traducido el séptimo tomo porque traduje los cuatro tomos en cuestión de dos meses y medio, así que me fue imposible por cuestión de tiempo, pero me gustó mucho y espero con muchas ganas la nueva temporada que saldrá el año que viene. 

El Ratón de Biblioteca. © by Suzuka.
Si soy sincera, todavía no me creo que yo haya traducido cuatro de los siete tomos de la primera parte de El Ratón de Biblioteca. Yo no lo conocía cuando empecé a traducirlo, pero muchas amigas y conocidos sí, y me escribían preguntándome si de verdad era yo la que lo traducía. Es una sensación muy rara que te conozcan por algo así, pero ni mucho menos me considero más importante o conocida que nadie, y menos llevando un año y poco traduciendo y publicando. Pero sí, no negaré que me gusta que me digan que el trabajo que he hecho ha gustado y ver disfrutar a la gente con ello.

Los títulos manga de Kitsune, El Ratón de Biblioteca y Orphen, están funcionando muy bien. Y a fecha de esta entrevista van a lanzar El Amor de Mobuko. ¿Qué te gustaría que licenciaran y te encargaran traducir? 

La pregunta del millón. No sé cómo de popular es esta serie en España, pero por pedir que no quede. Mi propuesta sería Arata Kangatari (La leyenda de Arata) de Yû Watase y, para sorpresa de nadie, es un isekai que ya cuenta con adaptación al anime. He sido fan de Watase-sensei desde los cuatro años, cuando vi Fushigi Yûgi. Ya siendo más mayor continué con la saga de Genbu Kaiden (a falta de traducirse el último tomo en español) y Byakko Senki (aún en publicación en Japón), Ayashi no Ceres, Alice 19th, Zettai Kareshi, Sakura Gari… en varias ocasiones hablé con Watase-sensei por Twitter, lo que ya me pareció el culmen del éxito. Para mi sería todo un honor como fan traducir una obra de una autora a la que he seguido de cerca durante toda mi vida.

Arata Kangatari de Yû Watase. Fuente: ValReadManga.
Te agradecemos de todo corazón tu predisposición y que nos dediques parte de tu tiempo para hacer esta entrevista. ¡Mil gracias! 

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2 Comentarios

  1. Muy buena entrevista

    Por una parte, se agradece ese acercamiento al mundo de la localización, pues muchas veces se piensa que la única labor es la de trasladar un texto de una lengua a otra. Sin embargo, consiste en ir un poco más allá.

    Y en otro orden de cosas, es muy interesante la forma en la que se aborda la traducción de novelas y mangas (y por extensión, la de muchos otros medios), además de los retos que eso conlleva. Al fin y al cabo, pueden presentarse muchos escollos, por ejemplo, la falta de un contexto, lo que puede provocar varias incoherencias.

    Un saludo ^^

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  2. Gran trabajo entrevistador y entrevistada! La traducción es un trabajo duro, pero lo apreciamos profundamente 🥰

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