'The Legend of Zelda: The Minish Cap': Magia zeldera para GBA

Fuente: VidaExtra.
Regresamos con la sección "El Cajón Retro", en el que nos centramos en el recuerdo de juegos clásicos haciendo especial énfasis en los recuerdos de la infancia, curiosidades acerca de los juegos e importancia del mismo. En esta ocasión le llega el turno a The Minish Cap, el Zelda de GBA, al que personalmente guardo un enorme cariño por ser el juego con el que estrené mi Game Boy Advanced SP dorada. Sin más dilanción, ¡comencemos!

The Minish Cap es el último Zelda desarrollado por Capcom, y fue publicado por Nintendo en noviembre de 2004. Es un juego más importante de lo que podría parecer a simple vista dentro de la saga y la cronología, ya que nos cuenta el origen de elementos como la espada cuádruple o el malvado Vaati. Además, el juego fue dirigido por Hidemaro Fuyibayashi cuando éste trabajaba en Capcom. Su labor gustó tanto en Nintendo que acabó "fichando" por los de Kioto, y terminaría siendo una de las principales mentes tras el extraordinario Breath of the Wild.

Fuente: VidaExtra.
Como he comentado en alguna ocasión, de niño me resistí bastante a adentrarme en el mundo de las consolas portátiles. Teniendo en casa sistemas como la N64, la Sega Saturn o la GameCube, en mi mente no cabía la idea de ponerme a jugar con una "maquinita". Esto empezó a cambiar cuando mi padre me compró un número de la Nintendo Acción en el que salía el Link de The Minish Cap en portada. Fue un flechazo a primera vista tanto del juego (que hizo que comprar una GBA SP se convirtiera en una prioridad), como de la revista (de la cual acabaría comprando todos los números que le siguieron, hasta el fin de su publicación).

Cuando probé el juego por mí mismo me di cuenta definitivamente de todas las opciones que podía ofrecer un videojuego portátil, y a partir de entonces me fui comprando todas las consolas portátiles que salieron. Y es que The Minish Cap  constituye en muchos aspectos la evolución perfecta de los Zelda en 2D: una gran aventura, un mapa extenso y variado, multitud de secretos, personajes carismáticos, y un gameplay más moderno y muy divertido.

Fuente: JuegosADN.
El título cuenta con la novedad de que Link puede hacerse diminuto para acceder a las zonas a las que sólo pueden llegar los minish, unos duendecillos a cuyo mundo sólo pueden acceder los niños de corazón puro una vez cada cien años. Esta habilidad es una pasada, ya que sitios como un jardín o una zapatería pasarán a ser enormes a nuestros ojos. Los peligros, evidentemente, también pasarán a ser mucho mayores.

La aventura nos llevará a recorrernos Hyrule en busca de cuatro elementos para reforjar la espada cuádruple, con el objetivo de acabar con la maldición de la princesa y vencer a Vaati. Durante el juego recorremos zonas tan variadas como el Bosque Minish, el Monte Gongol o la Región Inexplorada de Tabanta. También están presentes las clásicas mazmorras que caracterizan a la saga, con puzzles, jefes finales y sus propias mecánicas únicas. A The Minish Cap le sucedió algo parecido a The Wind Waker, y es que el número de mazmorras es menor que en otras entregas de la saga. La dificultad y la duración de la historia principal se resintieron un poco, pero el juego lo compensa con otras cosas.

Fuente: IGN.
Contamos con un extenso inventario, con objetos como los guantes de topo, el bastón revés o las botas de pegaso, que nos irán permitiendo llegar a nuevas zonas del mapa o revisitar otras en busca de secretos inaccesibles en primera instancia. Y es que este Zelda tiene bastante contenido secundario: cofres ocutos, piezas de corazón, mejoras para el arco, las bombas o el bumerán, técnicas secretas de la espada... Pero lo mejor son la colección de figuritas (de todos los personajes del juego y canjeables por caracolas), y las piedras de la suerte, una mecánica genial que consistía en encajar nuestras piedras con las de otros personajes. Estas piedras podían comprarse u obtenerse cortando hierba o en cofres, y tras encajarlas producían diferentes acontecimientos en el juego: aparecían cofres ocultos, enemigos secretos, se activaban ciertos eventos especiales...

Fuente: Zelda Wiki.
Gráficamente es precioso y su estilo artístico pixel art ha envejecido de maravilla (algo que le pasa a muchos de los juegazos de GBA), con un apartado muy colorido y que rebosa simpatía. En esta ocasión, Nintendo volvió a apostar por el estilo de Toon Link para el juego, que se adaptó perfectamete a las capacidades de GBA. La banda sonora también dejó piezas excelentes, como la canción del Monte Gongol o la de la Aldea del Bosque Minish.

En definitiva, The Minish Cap es un excelente juego portátil de Zelda. Tiene todo lo que caracteriza a la saga y además aporta elementos de su propia cosecha, que sólo se han visto en esta entrega, como los minish o las piedras de la suerte. De hecho, este juego me parece bastante superior a los Zelda portátiles que le sucedieron (especialmente los de DS). Un gran clásico, que sirvió para redondear el excelente catálogo de GBA.

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