[Análisis] Los problemas de audiencias de Dragon Ball Super en Boing

Imagen promocional de Dragon Ball Super. Fuente: NerdPool.
Los datos de audiencia de Dragon Ball Super no destacan. El pasado lunes 14 de octubre, no llegó a superar los 40.000 espectadores, pese a su emisión en pleno prime time y de ser un episodio de estreno. La serie le cuesta romper y regresar a posiciones más altas en el ranking de lo más visto de su cadena. Hechos que no extrañan teniendo en cuenta diversos factores y situaciones a las que se tiene que enfrentar.

Aunque no quepa la menor duda de que este anime se ha convertido en todo un icono cultural, más allá del manga y el anime, y de presentar una auténtica legión de fans que consumen todo los productos que estén relacionados con la franquicia. Es imposible que se vea reflejado en las audiencias: los audímetros en España, al igual que otros países, se encuentran repartidos proporcionalmente y no corresponden a la población total. Es decir, las audiencias son estimaciones basadas en una muestra, de en torno a los 40.000 contadores existentes. Además de ser secreto, y es que revelar que tienes uno puede acarrearte serios problemas legales. Sin ir más lejos, debido a que se desvelo esta información, en Italia durante varios días se canceló la publicación de los datos de medición televisiva.

Por tanto, las campañas en redes sociales como las que han tenido días atrás y durante la misma emisión de la serie, difícilmente pueden alterar el número de espectadores y share (media del programa en porcentaje).

Dejando de lado la censura, que no afecta tanto en la audiencia, un factor clave en la bajada de espectadores son los diferentes movimientos de parrilla que tiene la serie. Boing, al igual que el resto de sus canales hermanos, no tienen una programación estable en el tiempo, con ligeros cambios en sus inicios, llegando en el caso de Dragon Ball Super a retrasar su visionado hasta 15 minutos, y por ende emitiéndose más tarde. Esto no permite crear una cita con el televidente de forma diaria, con un efecto que produce vaivenes en los datos según el día.

Un ejemplo práctico y claro sería el que hace Neox los domingos con Los Simpsons, sabes que a las 22:00h siempre habrá esa serie. Si lo movieran cada dos semanas de hora, el espectador optaría por cambiar de cadena al ver que llegada esa hora no esta emitiéndose. Caso contrario al que hace Boing con Dragon Ball, con movimientos constantes.

Otro punto negativo, lo encontramos en que a diferencia de otros animes su historia es lineal, no autoconclusiva, por lo que una emisión doble, que en alguna ocasión se ha dado, altera el seguimiento de la misma. Causando un desgaste mayor en el segundo episodio, aunque a su vez permita subir el share (que es dónde se fijan las empresas publicitarias, pero que realmente es un engaño, el espectador real debería ser el objetivo). Aún más, cuando las reposiciones en la segunda emisión tienen otro orden (por ejemplo, emitir el episodio 10 y posteriormente el 1).

También le afecta el paso del tiempo. Tras un largo verano sin novedades, con reposiciones rozando la medianoche y pocos estímulos promocionales (ni en la web, ni en redes ni en la propia cadena), a muchos les ha pillado de sorpresa los nuevos episodios. Además, no todo el mundo puede estar pendiente de medios especializados. 

Lejos quedan aquellos maravillosos y espectaculares datos de Dragon Ball Super con picos de 300.000 espectadores. Todo provocado por un desencanto de un grupo audiovisual que se despreocupa de satisfacer a la audiencia, y que merma el trabajo de actores de doblaje, traductores y del propio público ante una de las series de animación japonesa más queridas del mundo.

Fuente de Audiencias: ObjetivoTV

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