Digimon Adventure

Imagen promocional de Digimon. Fuente: Televisa.
El 30 de Marzo del 2000 llegó a TVE el anime de Digimon. Tan solo unos meses después de Pokémon. La rivalidad entre ambos productos es evidente. Pero para el público en general era una nueva serie a la que engancharse, con la diferencia que a los "monstruos digitales" podría verlos a diario cada tarde.

Digimon Adventure relata el viaje a otro mundo de un grupo de niños convertidos en los elegidos para salvarlo, junto a sus compañeros digimon (monstruos digitales), del malvado Devimon y sus secuaces. Tendrán que crecer y afianzar sus relaciones para que sus digimon puedan digievolucionar, creciendo y volviéndose más fuertes. Para finalmente liberar el Mundo Digital del mal.

Nos encontramos ante una de las series icono, que junto a Pokémon, crearon una generación de seguidores que aún hoy sigue teniendo una fuerte presencia. El concepto de evolución, en este caso, se vincula con el cambio personal e interno de los niños. Algo que va más allá del crecimiento físico y del entrenamiento. Las emociones y sentimientos son las causantes de todo: positivas y negativas. Que conducen a los protagonistas a situaciones que se ven reflejadas en su realidad. Cada uno de ellos representan una cualidad, que marcan el carácter de cada niño. Por lo que lo que sabremos en poco tiempo como son cada uno de los 7 niños elegidos.

La estupenda elección de actores de doblaje cuenta con la dirección de José María Carrero (Digimon, Inazuma Eleven). El reparto es exquisito, con unas voces que brillan en sus personajes, como Marta Sainz interpretando a Sora o Blanca Rada en el papel de Tai. No queremos dejar de lado al maravilloso Rafael Calvo como Agumon. La única pega que podemos encontrar es el cambio de voces de algunos personajes, aunque resulten para mejor, y que creemos que podían haberse planteado desde el principio.

Mientras tenemos un primer arco muy bien estructurado, con los niños separándose y reencontrándose, se nos introduce un personaje nuevo como recurso para guiar a los protagonistas hacia su siguiente reto. Una técnica que pernota que hubo un nuevo planteamiento de la serie, buscándose alargarla por cuestiones económicas, y que evocará a repetir ciertos conceptos ya vistos en la misma: separarse y reencontrarse, entre otros. Algo que ocurrirá en más de una ocasión. 

La animación peca de ser muy estática, con pocos movimientos. Algunos episodios no resultan tan evidentes como el número 21, que es dirigido por Mamoru Hosuda (OVAS de Digimon, El niño y la bestia o Summer Wars), dónde la fluidez y el propio guión emiten una dinamismo constante, pese a las limitaciones que de por sí existen. Por suerte, Toei Animation ha ido mejorando este aspecto en sus animes durante los últimos años.

Sobre la banda sonora, más allá del increíble opening de Koji Wada, recurre a nuevas versiones de clásicos como Concierto de Aranjuez o el Bolero de Ravel. Que se entremezclan con sonidos mucho más actuales, permitiendo crear una música variada que se ajusta muy bien a las situaciones que se presentan en las escenas.

Resulta paradójico que la franquicia continuara una serie muy bien planteada y cerrada. En especial con la serie de OVAS de Digimon Tri, que rompe los esquemas establecidos en el anime original, incluso de peor forma que en Digimon 02. Algo innecesario que veremos como sigue en la nueva apuesta cinematográfica que saldrá en 2020.

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