Nintendo Switch 2 nueve meses después: Balance y futuro


Parece que fue ayer, pero Nintendo Switch 2 lleva con nosotros casi nueve meses. Creo que es tiempo más que suficiente para hacer mi valoración de lo que está siendo la nueva consola de Nintendo, a nivel de hardware, los juegos que han ido saliendo y todo lo que ha rodeado al sistema. Y es que Switch 2 es una máquina que sigue teniendo algunas de las virtudes de su predecesora, pero que también ha traído una serie problemas que no imaginaba cuando pensaba hace un año en cómo sería la sucesora de Nintendo Switch.

Comenzando con la consola como tal, Switch 2 es una evolución del concepto de la primera Switch. Todo es parecido, pero más grande y mejor. La pantalla, a pesar de no ser OLED, es una pasada en cuanto a tamaño y resolución. Los mandos son más grandes y cómodos, y de momento (toquemos madera) aguantan el tipo en cuanto al drift. Las nuevas funciones incluyen el uso de una cámara que se vende a parte, y que tiene un papel protagonista en algunos juegos y en la posibilidad de conectarte con tus amigos. Una función anecdótica, sin más. La otra gran novedad es el ratón, que ya se ha visto en juegos como Drag X Drive o Metroid Prime 4. Lo he probado en el segundo; no está mal, aunque veo más cómodo el apuntado. Lo que sí es un paso atrás con respecto a Switch 1 es el tema de la batería. Dos horas y poco para los juegos más demandantes me parece insuficiente, y ponen en duda el concepto portátil de la consola. En cuanto a Switch Online, se ha incorporado por fin GameCube al servicio. Una de las mejores consolas de Nintendo, con un catálogo no tan jugado y repleto de joyazas que hace que nos preguntemos cómo pudo vender sólo 22 millones de unidades.

Fuente: ClaveCD.es
Pasemos ahora al tema de los juegos. Nintendo ha apostado por una alineación inicial en la que ha arriesgado más de lo que suele hacerlo. No hay un gran Mario de plataformas, ni Zelda, ni Super Smash Bros, tampoco un Animal Crossing. Pero es que esos juegos no están ni siquiera en el horizonte. Eso sí, el juego de lanzamiento era una apuesta segura: Mario Kart World, once años después de la última entrega. El juego me ha dejado una sensación agridulce. Era imposible superar a 8 Deluxe en cuanto a contenido, pero pienso que sí que está mejor armado que cuando salió el 8 original en su día en Wii U. Estoy contento con las novedades jugables, los tramos entre carreras me han convencido y los nuevos circuitos son una pasada. Echo de menos la personalización de karts, y aunque el modo supervivencia me parece un gran añadido, el modo libre se ha quedado un poco a medias. Con un enfoque más aventurero, podría haber sido el modo para un jugador definitivo de Mario Kart. En definitiva, un buen punto de partida para un juego que debe seguir creciendo en los próximos años. Pero no vale los 90 eurazos que Nintendo pide por él.

Otros juegos exclusivos han sido Hyrule Warriors: La era del destierro y Kirby Air Riders. El primero es el enésimo musou basado en una franquicia de Nintendo. Me parece fuerte que hayamos tenido cinco Warriors en once años, mientras otras sagas míticas de Nintendo como Punch Out, F-ZERO o Kid Icarus esperan su turno en el banquillo. Por su parte, Kirby Air Riders me ha parecido la gran sorpresa de Switch 2 de momento. Un juego muy arcade en el que se nota la mano de Sakurai: no se parece a nada, es divertidísimo tanto para un jugador como en multijugador, y está lleno de contenido y retos por superar. Una genialidad. También tenemos un Mario Tennis Fever que no he podido jugar aún, y dos juegos intergeneracionales: Leyendas Pokémon ZA (al que no he jugado) y Metroid Prime 4 Beyond. Un juego que se hizo esperar ocho años y medio y que ha resultado ser irregular. Es brillante a nivel audiovisual y muy sólido desde el punto de vista jugable, pero algunas decisiones de diseño lo alejan de la excelencia de la trilogía original, sobre todo del primero.

Pero la gran estrella del catálogo inicial ha sido Donkey Kong Bananza. Pura jugabilidad, pura diversión, puro Donkey Kong. Nintendo se planteó cómo sería un collectathon con las posibilidades de un hardware moderno, y éste ha sido el resultado. Un homenaje a la época de Nintendo 64, a Rare y a Banjo. Un juego largo, lleno de contenido, exquisito a nivel jugable y que sigue incorporando mecánicas durante toda la partida. Su recta final es tremenda, tiene más historia de la que suelen tener los plataformas 3D de Nintendo y es un espectáculo a nivel audiovisual. La falta de grandes retos es uno de los pocos peros que se le pueden poner al que pienso que es, con diferencia, el mejor juego de Switch 2. Y lo va a seguir siendo mínimo hasta que salga el próximo Fire Emblem. En definitiva, el catálogo inicial de Switch 2 está lejos de ser el mejor que haya tenido una consola de Nintendo, pero sí creo que es notable y que ya tiene algunos juegos imprescindibles y que impulsan las ventas de la consola.

Fuente: IGN.com
Sin embargo, hay un elemento que no me está gustando nada de Switch 2 y que condiciona mi manera de ver la consola y de consumir juegos en ella: sus políticas. Unas políticas que encima repercuten directamente sobre los videojuegos. Se pueden resumir en tres aspectos principales. El primero de ellos sería el aumento del precio de los juegos. Hemos pasado del estándar de 60 euros (unos 45-48 euros en comercios físicos) a 80 (entre 65 y 70 euros en tiendas). Lo mires por donde lo mires, un aumento de 20 euros de media en el precio de los juegos es una subida tremenda. Y luego tenemos el caso de Mario Kart World, que se va a los 90 eurazos. Pienso que esta subida de precio va a afectar a las ventas de los juegos. Quizá títulos pesados como Mario Kart, Zelda o Animal Crossing no noten en exceso la subida (aunque veo difícil que alcancen los números que movieron en la primera Switch). Sin embargo, a otros juegos que son más de segunda o tercera línea sí que les va a pesar. Kirby Air Riders no vendió mal a nivel mundial, pero se estrelló en nuestro país. Y el batacazo de Mario Tennis Fever se ha extendido hasta Japón. Y es una pena, porque son estos títulos secundarios los que contribuyen siempre a crear un catálogo extenso y variado en las consolas de Nintendo. Si la Gran N no recapacita, es posible que este tipo de juegos vayan fracasando uno tras otro.

La segunda cuestión polémica son las Switch 2 Edition, es decir, juegos de Nintendo Switch 1 que cuentan con una versión mejorada para la nueva consola, ya sea a nivel de rendimiento y resolución o incluyendo también nuevos contenidos. Este aspecto no me parece tan polémico como el anterior o el que detallaré después, pero pienso que es un gesto feo cobrarte por actualizaciones de juegos que ya tienes. Además, tanto las mejoras como los nuevos contenidos no están en ocasiones al nivel de lo que uno podría esperar de Nintendo. Es cierto que algunas actualizaciones han sido gratuitas, como la de Super Mario Odissey o los Zelda de perspectiva cenital, y que tanto la de Breath of the Wild como la de Tears of the Kingdom están incluidas en Switch Online. Pero esta medida me parece una mala manera de recaudar dinero con juegos que ya existen, invirtiendo pocos recursos y rellenando huecos en el calendario.

Fuente: Nintendo.es
El tercer punto es el que menos me ha gustado de la consola, y son los Game Key Card. Este invento de Nintendo venía teóricamente para posibilitar que aquellos juegos que no cabían en un cartucho de Switch 2, pudiesen contar con una versión física. Son cartuchos que no contienen el juego, sino una licencia del mismo para poder descargarlo desde la Eshop. El problema ha sido que el 99% de las compañías third parties han optado por este formato, independientemente del tamaño de su juego. Así ahorran a la vez que maximizan los beneficios. El resultado de todo esto es que Switch 2 cuenta con un catálogo third party muy importante, con juegos que se publican a la vez que en otros sistemas. El efecto colateral es la destrucción del formato físico. Tenemos ejemplos sangrantes, como el caso de Puyo Puyo Tetris 2 en formato Key Card, o cosas con aún menos sentido, como el remake de Dragon Quest VII, que es físico real en Switch 1 y Key Card en Switch 2. Nintendo ha contribuido a crear un problema donde no lo había, y todo esto hace que vea a Switch 2 como un sistema donde es poco interesante coleccionar. Actualmente tengo 117 juegos en Nintendo Switch 1 (y subiendo), siendo el 85% de ellos en formato físico. Con estas medidas, veo imposible que mi colección de Switch 2 se acerque a esos números ni de lejos.

En conclusión, Nintendo Switch 2 es una buena consola, mucho más premium que la primera, con un catálogo que ya tiene juegos muy interesantes (aunque espero anuncios de pesos pesados para este año y el que viene), pero ha incorporado una serie de elementos que la pueden condicionar a largo plazo. Y es que para vender 150 millones de consolas tienes que convencer a mucha gente. No sólo al público nintendero (en el que me incluyo) o al que está puesto al día. También tienes que convencer al jugador ocasional, al que se reencontró con Nintendo a través de Switch 1 tras mucho tiempo, al coleccionista... Y tal y como están las cosas ahora mismo, lo veo difícil. Pero también pienso que hay una manera de revertir esta imagen grisácea que tiene Switch 2 en la mente de gente como yo. Y no es otra que Nintendo saque la artillería pesada y lance juegazo tras juegazo. Y en eso, los desarrolladores de la Gran N siempre han sido los mejores.


Portada de artículo: Imagen diseñada por Estantería Otaku con el logotipo y la consola. Fuente de imágenes originales: Nintendo.es.

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