'Pikmin': El juego que nació de Super Mario 128 y un hobby de Miyamoto

Fuente: Vooks.net
Cuando pienso en cuál es mi sistema favorito, GameCube es probablemente la primera consola que se me viene a la cabeza. Ya había jugado antes a Nintendo 64, Mega Drive y Saturn, pero la cúbica de Nintendo fue mi primera consola en propiedad. Aprovechando que recientemente he podido disfrutar de su remasterización en Switch, hoy hablaremos de uno de los primeros juegos que lanzó Nintendo para el sistema, un título muy original para su época y que dio origen a una saga que se mantiene vigente en la actualidad: el Pikmin original.

El punto de partida del desarrollo de Pikmin 1 fueron las nuevas posibilidades que ofrecía el hardware de GameCube a nivel técnico. Cabe recordar que ésta fue la última vez que Nintendo apostó por estar a la vanguardia tecnológica en el terreno de las consolas de sobremesa. Una de las nuevas funciones que permitía GameCube era la de ser capaz de gestionar la IA y las animaciones de numerosos personajes en pantalla. Esto se vio por primera vez en la demo técnica de Super Mario 128, presentada en la Nintendo Space World del año 2000. En ella, 128 pequeños Marios se desplazaban por el escenario y realizaban diferentes movimientos y tareas.

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El otro eje que hizo girar el proyecto fue el propio Shigeru Miyamoto. Es de sobra conocido que el genio de Nintendo es capaz de encontrar la inspiración para sus juegos en las tareas más cotidianas. Zelda nació de sus aventuras por el bosque siendo pequeño, mientras que los personajes de Star Fox surgieron de un templo sintoísta cercano a las oficinas de Nintendo. En esta ocasión, fue su afición a la jardinería la que sirvió para crear el universo de Pikmin. Un mundo de vegetación exuberante y que transmite mucha calma, pero que en realidad está lleno de peligros que un pequeño astronauta sería incapaz de sortear. 

La historia de Pikmin comienza con el accidente del capitán Olimar, procedente de Hocotate, que ve como su Dolphin se estrella en un planeta desconocido y hostil. Poco después de su llegada, Olimar conoce a unas pequeñas criaturas que él mismo bautiza como Pikmin. Un solo Pikmin no puede hacer mucho por sí mismo, pero cuando se cuentan por decenas se convierten en poderosos aliados capaces de hacer frente a las bestias más temibles del planeta. Con la ayuda de los Pikmin, Olimar se propone recuperar las 30 piezas de su nave que han caído en diferentes localizaciones. Sin embargo, su sistema de supervivencia sólo le permitirá 30 días para llevar a cabo tal hazaña.

Fuente: Hobby Consolas.
Pikmin es en esencia un juego de estrategia en tiempo real. Controlamos al capitán Olimar y damos órdenes a nuestros Pikmin. Nuestro objetivo es aumentar el número de Pikmin para poder realizar tareas como derribar muros, construir puentes, derrotar enemigos, o cargar con las piezas de la nave. A medida que vamos avanzando en el juego nos encontraremos con diferentes tipos de Pikmin, cada uno con sus características. De esta manera, los Pikmin rojos son los más fieros en la batalla y resisten el fuego, los Pikmin amarillos llegan más alto cuando los lanzas y son capaces de portar bombas, y los Pikmin azules son los únicos que pueden respirar bajo el agua. 

La gestión del tiempo será otra gran preocupación a lo largo de nuestra aventura en Pikmin. Disponemos de 30 días para recuperar las 30 piezas de nuestra nave. Cada día tiene una duración de unos 13-14 minutos, por lo que las tareas que podemos realizar son limitadas. Ahí entra nuestra propia estrategia a la hora de afrontar los días: podemos hacer que un grupo de Pikmin vaya abriendo los caminos mientras que nosotros, dirigiendo a otro pelotón de Pikmin, vamos derrotando enemigos para crear una ruta segura y cargar una pieza de la nave. Podemos desplegar un máximo de 100 Pikmin a la vez, distribuyendo la proporción como queramos entre los tres tipos disponibles.

Fuente: Nintendo.es
El título cuenta con cinco localizaciones diferentes, si bien 27 de las 30 piezas están repartidas entre tres de ellas. Visitaremos entornos como un bosque, una cueva o un lago, cada uno de ellos con diferentes tipos de enemigos y mecánicas de juego. Pese a ser un título primerizo de GameCube, lo cierto es que ha aguantado bastante bien el paso del tiempo a nivel gráfico, y aún hoy sorprende el nivel de detalle que logró alcanzar el equipo de Nintendo a la hora de recrear la naturaleza salvaje que impera en Pikmin. También me resulta muy divertido el contraste que se crea debido a las temas musicales sosegados que caracterizan a Pikmin y lo que vemos en pantalla, en momentos en los que se están produciendo auténticas carnicerías de Pikmin.

En mi caso personal, tuve la suerte de poder disfrutar de Pikmin en la época. Fue un juego que no tuve en su momento, pero lo jugué gracias a un colega que sí lo tenía y con el que intercambiaba juegos de vez en cuando. Para un chaval acostumbrado a jugar a Mario y a Zelda y poco ducho en juegos de estrategia, Pikmin fue un muro prácticamente insalvable. Jugué bastante y me parecía muy divertido, pero nunca fui capaz de reunir más de 10-12 piezas. Con los años y mi experiencia acumulada en Pikmin 3 y 4, el remaster en Switch ha caído en poco tiempo. 

Fuente: Nintendo.es
Visto en perspectiva, Pikmin 1 es un título breve y carente de la profundidad que sí tienen las entregas posteriores. Sin embargo su mérito está en sentar las bases de la franquicia y aprovechar la tecnología de GameCube para crear un título tremendamente original y que aún hoy tiene pocas alternativas en el mercado. Las sucesivas entregas ampliaron los tipos de Pikmin, las mecánicas de juego y la duración, pero Pikmin 1 tiene un elemento que sus hermanos dejaron de lado: el límite de días. A la hora de la verdad y sabiendo jugar, disponemos de días de sobra para llevar a cabo nuestra misión. Sin embargo, saber que tenemos que encontrar una pieza de nave por día condiciona nuestra manera de jugar y añade un toque de presión a la partida que le sienta de fábula al juego.

¡Y hasta aquí la llegamos en El Cajón Retro de hoy! Sin duda, el Pikmin original de GameCube es uno de esos juegos que ya no se hacen. Una nueva IP, cercana al lanzamiento del sistema, con un concepto de juego muy original e innovador... Es una de las pocas cosas que he echado en falta en Nintendo Switch y que espero que la Gran N tenga en cuenta para su siguiente consola: nuevas sagas que propongan cosas diferentes y que amplíen el universo Nintendo. Sin duda, talento para ello tienen de sobra. 

Fuente: Medium.com

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