[Análisis] Animal Crossing New Horizons: Bienvenido a tu propio paraíso

Imagen promocional de Animal Crossing. Fuente: Nintendo
Animal Crossing ha sido, junto a Fire Emblem, una de las sagas de Nintendo que más ha crecido en la última década. Tras el arriesgado estreno de la saga en occidente en GameCube, Wirld World en DS supuso la consolidación definitiva y se convirtió en un título capaz de vender millones de sistemas. Una entrega menos ambiciosa en Wii dio paso a New Leaf en 3DS, donde Animal Crossing volvió a experimentar una gran evolución a nivel jugable y fue uno de los títulos más vendidos de la consola, manteniéndose en el top de ventas años después de su lanzamiento. De esta manera llegamos al momento actual, en el que se ha dado una combinación de elementos ganadora: una saga de éxito en constante crecimiento se estrena en la consola de moda, Nintendo Switch. El resultado ha sido tan bueno como podría imaginarse.

New Horizons parte de la misma premisa de siempre: somos un humano que se ha ido a vivir a un pueblo en el que todos los habitantes son animalitos antropomórficos. Pero esta vez es diferente. No llegamos a un pueblo, sino a una isla desierta. Por tanto, nuestro objetivo será levantar, desde cero, el pueblo de nuestros sueños. Los primeros días serán duros. No contaremos con muchas herramientas y nos tendremos que conformar con pescar algunos peces, hablar con nuestros dos únicos vecinos y realizar encargos para el jefazo de la isla, Toom Nook. Pero tras unos días de juego tendremos acceso a nuevas herramientas que nos permitirán explorar la isla más a fondo. En este sentido debutan la escalera o la pértiga, que nos permiten sortear obstáculos geográficos. Además, poco a poco irán llegando nuevos vecinos a la isla y la dotarán de vida.

Imágenes del juego. Fuente: VidaExtra.
Una vez hayamos progresado lo suficiente, el juego comienza a abrirse y empezamos a ver todo el potencial de esta nueva entrega. En esta ocasión vamos a tener el control absoluto de todo lo que se construya en la isla, a excepción de la oficina de gestión vecinal. Nosotros decidimos donde colocar cada comercio, el museo, las casas de nuestros vecinos... Y no sólo eso, sino que podemos construir todo tipo de elementos, como faros, atracciones, vallas, fuentes... Todo esto se completa con la posibilidad de modificar la geografía de nuestra isla, mediante la construcción de rampas, puentes, la elevación de terrenos o la creación de ríos o lagos. Lo cierto es que las posibilidades son inmensas, y hacen que cada isla sea única y tenga su propia identidad: la de los jugadores que residen en ella.

Otra novedad del título es la fabricación de objetos. Podemos recolectar todo tipo de recursos como ramas, minerales, piedras o leña, que nos van a permitir construir herramientas, mobiliario u objetos para decorar el exterior. Las herramientas se rompen, lo que puede resultar algo pesado en ciertos momentos. Sin embargo, la creación de mobiliario me parece muy interesante ya que además podemos pintarlos, dando lugar a diversos tipos de colecciones de muebles. Los vecinos son los que nos proporcionan las recetas para poder fabricar los muebles. Este sistema resulta algo azaroso, porque los vecinos pueden darnos recetas repetidas y es bastante complicado conseguir todos los tipos de muebles.

Imágenes del juego. Fuente: JuegosADN.
La tercera gran novedad del juego es el sistema de millas. Cuando se anunció no me convenció mucho en primera instancia, pero tras jugarlo he de decir que ha sido todo un acierto. Se trata de una segunda divisa, aparte de las clásicas bayas, que vamos ganando a medida que realizamos ciertas acciones, como cazar insectos, romper globos o hablar con los vecinos. Las millas nos sirven para comprar todo tipo de cosas: objetos, peinados, recetas de construcción... También podemos comprar cupones que nos permiten viajar a islas desiertas generadas aleatoriamente, en las que podremos ganar un buen pellizco explotando los recursos que haya.

Por lo demás, regresan las actividades de siempre. Tenemos los bichos y los peces, que cambian dependiendo de la estación. Regresan los fósiles, así como el museo, al que podremos donar los especímenes que vayamos cazando. Hay días en la semana en los que nos visitan comerciantes especiales. También nos encontramos con personajes singulares, como un fantasma o el náugrago Gulliver, que nos recompensan si les echamos una mano. La sensación que transmite el juego es que siempre queda algo por descubrir.

Imágenes del juego: Nintenderos.
La IA de los vecinos ha mejorado considerablemente. Mantienen las personalidades clásicas, lo que da lugar a pautas de comportamiento y formas de ser muy bien diferenciadas, más que nunca en la saga. Pongo un ejemplo para ilustrarlo: Bayo, un vecino de mi pueblo de personalidad perezosa, disfruta paseando por el campo durante el día, pero se acuesta muy temprano; mientras que Artorito, de personalidad gruñona, se queda durante el día en casa y sale a dar paseos a altas horas de la madrugada. Los vecinos están más vivos, hacen todo tipo de acciones y saben perfectamente en todo momento en qué parte del pueblo están, lo cual me ha sorprendido bastante.

New Horizons conserva el componente social que ha hecho grande a la saga. Hasta cuatro personas podemos vivir en la misma isla, aunque sólo el primero tendrá todas las opciones a su alcance. Podemos jugar dos a la vez en la misma consola, o conectar varios juegos a través de comunicación local u online. Mención especial se merece la comunidad de Animal Crossing, que se ha volcado con el juego en poco tiempo y no dejan de compartir diseños de ropa o ideas para decorar el pueblo. Sin duda, la de Animal Crossing es una de las comunidades del mundillo donde se respira más buen rollo.

Imágenes del juego. Fuente: Nextn.
Audivisualmente, New Horizons mantiene la línea clásica la saga. No es el juego que más destaque desde el punto de vista técnico en Switch, pero el salto desde 3DS es más que notable. Se han añadido elementos como el viento o las tormentas eléctricas, y en general todo se siente mucho más vivo que antes. La música mantiene el tipo y ayuda a crear ese ambiente relajante tan típico de Animal Crossing.

El juego está además en constante expansión, con actualizaciones gratuitas. Este mes hemos tenido ya el evento de Pascua y el de la Tierra. Además, se han añadido nuevos comerciantes, funciones e incluso una galería de arte para el museo. En definitiva, Animal Crossing New Horizons es un título muy recomendable. Puedes meterte grandes viciadas o jugar un ratito cada día. Si nunca has jugado a la saga, es una oportunidad de oro. Puede ser que lo dejes a los tres días. Pero si te atrapa, es posible que hayas descubierto tu nuevo juego favorito.

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