[Análisis] God of War: La bestia de Playstation

Fuente: Eurogamer.
God of War es uno de los buques insignia de Sony. Desde el lanzamiento de la primera entrega en PS2, Kratos se ha consagrado como una de las caras más reconocibles de la compañía. ¿Su receta? Acción frenética, mucha violencia y gore, y una jugabilidad adictiva. Sin embargo, en sus últimas apariciones la saga mostró algunos síntomas de cansancio. Por esta razón Santa Mónica, con Cory Balrog al frente, se puso manos a la obra para traer de vuelta al Fantasma de Esparta por todo lo alto. El resultado, ya lo voy adelantando, ha sido magistral.

God of War de PS4 no deja de lado la acción brutal que caracteriza a la saga, pero la enmarca dentro de un contexto en el que elementos como la aventura, la exploración y la narrativa tiene un peso mayor. El título nos narra las aventuras de Kratos junto a su hijo Atreus (una de las grandes novedades del juego) en su camino hacia la montaña más alta del mundo, donde pretende esparcir las cenizas de su difunta esposa. Lo importante de la historia no es el objetivo final, sino el camino. El aspecto que más destaco de la narrativa es la relación padre-hijo que vemos a lo largo del juego. Kratos y Atreus van evolucionando, el viaje los hace cambiar y su relación también evoluciona.

Sí, el aspecto narrativo está a buen nivel. Pero donde pienso que más brilla el juego es en su excelente jugabilidad. God of War nos planta en un mundo, el de Midgard, que alterna zonas más lineales tipo Uncharted o Tomb Raider, con otras más abiertas que permiten bastante libertad. Tanto las primeras como las segundas están llenas de secretos y cofres ocultos, lo que nos anima a explorar concienzudamente cada rincón del mapa para obtener objetos útiles. También encontramos numerosos puzzles, algunos de ellos muy bien pensados.

Fuente: Alfabetajuega.
Y es que la personalización del personaje es total. God of War presenta aquí un toque rolero que nos permite equipar tanto a Kratos como a Atreus con diferentes piezas de armadura y talismanes, que destacarán más en unas características que en otras (como fuerza, defensa, ataque mágico) y que además le otorgarán una serie de ventajas (más daño a un tipo de enemigo, mayor resistencia a un elemento). Las posibilidades estrategias son amplias, por lo que será buena idea prepararse a conciencia dependiendo del tipo de enemigo al que nos enfrentemos.

El sistema de combate es genial. Su mayor virtud es que es muy intuitivo y sencillo al inicio, pero para dominar cada uno de los aspectos tendremos que entrenar duro. Tenemos un montón de posibilidades a la hora de afrontar los combates. Podemos hacer diversos combos con el Hacha Leviatán, utilizar el escudo para devolver proyectiles o atontar a los enemigos, ir a lo bestia dando puñetazos, atacar a distancia, desatar nuestra furia cuando el medidor de ira está lleno, realizar ataques rúnicos... Y lo mejor de todo es que nos pasamos todo el juego aprendiendo nuevos movimientos, utilizando los puntos de experiencia que ganamos en los combates. Nuestro hijo también nos echa una mano, sus acciones están asignadas al botón cuadrado y cuenta con su propio árbol de habilidades.

La duración de la historia principal oscila entre las 20-25 horas, pero si sumamos todo el contenido opcional que tiene el juego, tendremos que emplear más de 50 horas fácilmente. Este es uno de los aspectos que más me ha gustado del juego. El título está lleno de contenido y las partes opcionales no se sienten forzadas ni son tediosas, todo lo contrario. Normalmente nos llevan a zonas totalmente nuevas del mundo, específicamente diseñadas y con todo tipo de desafíos y enemigos muy peligrosos. Realizando estas misiones tendremos acceso a los mejores objetos y piezas de armadura del juego, muy necesarios para afrontar los reinos opcionales de Muspelheim y Niflheim.

Fuente: Vandal.
A nivel audiovisual es una pasada. God of War es uno de los títulos más potentes de PS4 desde el punto de vista técnico, y artísticamente tiene un diseño precioso, lleno de parajes naturales muy bellos: bosques llenos de vida, lagos, montañas nevadas, volcanes... Yo he jugado en PS4 Slim y tengo que decir que si bien la tasa de frames se mantiene relativamente estable, no es una roca y hay ciertos tirones de vez en cuando. Sin embargo, estos problemillas no son demasiado frecuentes ni entorpecen la jugabilidad.

Santa Mónica lo ha conseguido. Le ha dado varias vueltas de tuerca a la fórmula God of War y ha creado un juego muy ambicioso, extenso, muy completo y divertidísimo. Y tiene toda la pinta de que ésto es sólo el comienzo de algo mayor. Lo veremos en los próximos años. De momento sólo nos queda seguir disfrutando de este juegazo, que es sin duda no sólo uno de los mejores juegos de PS4, sino también uno de los mejores lanzamientos de la historia de Sony. Larga vida al Fantasma de Esparta.

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