[Análisis] Bloodborne: El lado más oscuro de FromSoftware

Lady María. Fuente: Vandal
En Navidad tuve la suerte de aglutinar varios juegos de PS4. Entre ellos estaban juegos como Yakuza Kiwami (saga tremendamente desconocida e infravalorada aquí en Occidente), Soul Calibur VI, Spider-Man, Dragon's Crown Pro...y Bloodborne. No voy a engañar a nadie: lo pillé sabiendo de su buena fama pero con muchísimas dudas acerca de si me gustaría o no. Nunca había jugado a un "souls", un tipo de juego que prácticamente ha patentado la compañía japonesa From Software. El que haya jugado a cualquier Dark Souls sabe de qué va la cosa: dificultad altísima, muchas muertes y un sistema de juego que premia la inteligencia y la habilidad con el mando.

Mis primeros pasos en Bloodborne fueron duros. El juego prescinde inteligentemente de los pesados tutoriales de los juegos modernos. Se limita a explicarte cuatro cosas básicas y te suelta por ahí a darte de leches con los enemigos. Poco a poco vas aprendiendo a sacarle el rendimiento a tu arma, a colocarte bien en el fragor de la batalla, a desarrollar estrategias para encarar un tipo de situación determinada... El juego te enseña todo esto a base de muertes, pero no es un sistema injusto. Tienes la sensación en todo momento de que si has muerto es porque has cometido errores, y debes aprender de ellos para el siguiente intento.

Esta mecánica y planteamiento de juego, tan reminiscente a los juegos de 8 y 16 bits, me absorbió por completo y cuando me quise dar cuenta le estaba echando más horas a Bloodborne (que supuestamente iba a ser un juego complementario) que a ese Spider-Man al que tantas ganas le tenía. 

Bloodborne es un magnífico ejemplo de buen diseño de niveles. Los enemigos están colocados de manera tremendamente inteligente y se juega mucho con el entorno que estamos recorriendo en cada momento. La curva de dificultad está perfectamente ajustada y te obligará a irte renovando y no estancarte siempre en una estrategia o tipo de arma concreta. Todo ello a través de un sistema de control sencillo, de apenas cinco botones (dos para el arma blanca, uno para el arma de fuego, otro para usar objetos y un botón de esquive), pero muy profundo y adictivo.

La progresión del personaje se basa en un sistema de "ecos de sangre" que obtenemos de los enemigos a los que derrotamos. Estos ecos se emplean para subir de nivel las características de nuestro personaje. La gracia está en que si morimos perderemos los ecos de sangre que tuviésemos en ese momento. Los ecos permanecen en el lugar en el que perdimos la partida y contamos con una oportunidad para recuperarlos. Si morimos otra vez en el proceso, los ecos se perderán para siempre. Esto genera una atmósfera de tensión y agobio constante que le da un toque único y genial al videojuego.

Escena del videojuego. Fuente: 3DJuegos
El estilo de combate de Bloodborne es veloz. La carencia de escudos te empuja a ser más valiente, a intentar buscar contraataques mediante "parrys" (que consiste en disparar al enemigo justo cuando esté realizando su ataque) y en definitiva a arriesgar en momentos críticos. Mención especial merecen algunos de los jefes del juego, como Ebrietas o Amygdala, que proponen batallas muy épicas y de elevadísima dificultad.

Este sensacional esquema jugable se ve acompañado de un diseño artístico realmente impresionante. Es una combinación del Londres victoriano y la influencia del terror cósmico de H.P. Lovecraft. La oscuridad, la decadencia y el ansia de poder del ser humano aparecen perfectamente reflejadas en el videojuego. Este diseño artístico de tan alto nivel compensa el poderío gráfico del juego (muy bueno, pero no puntero en el catálogo de PS4) y el imperfecto rendimiento (hay rascadas de fps, aunque no demasiadas ni muy molestas).

La narrativa del juego no es la habitual. Nadie te narra la historia de manera directa y las escenas de vídeo se pueden contar con los dedos de una mano. En lugar de ello, son los personajes con los que nos encontramos a lo largo de nuestro periplo y las descripciones de los objetos que vamos recogiendo, los que nos ofrecerán información para reconstuir los hechos que conforman la historia del juego. Esto da lugar a todo tipo de teorías e interpretaciones que enriquecen muchísimo el lore del juego.

Escena del videojuego. Fuente: Vandal
El apartado sonoro quizá sea el que me ha ofrecido más dudas. Sólo hay temas musicales en los enfrentamientos contra jefes, aunque en general son de calidad. Bloodborne además cuenta con un más que correcto doblaje al castellano, algo que siempre es de agradecer. En puntos como éste o el sólido apartado gráfico (en comparación con otros juegos de From Software) se nota la mano (o más bien la pasta) de Sony, que financió el juego para que fuese exclusivo de PS4.

¿Recomiendo Bloodborne? Es una pregunta difícil. No es un juego para todo el mundo. Debes estar dispuesto a aceptar un gran reto, a morir mucho y a tener mucha paciencia. Si te agobian los juegos difíciles ni te lo plantees. Pero para todo aquel que busque una experiencia jugable desafiante y de calidad, Bloodborne es uno de los más grandes videojuegos del catálogo de PS4 y de la generación actual en general.

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