El manga y el anime son creaciones artísticas y visuales elaboradas por y para los japoneses, siendo así en la mayoría de los casos, y por tanto no enfocadas a un público occidental. Si a esto se le añade que se divide según la demografía de su sociedad, tenemos un abanico de series a disposición de numerosos rangos: edad, género o temáticas, entre otros.
Cuando Shin chan llegó a España a través de las televisiones autonómicas, como la andaluza Canal 2 Andalucía o la catalana TV3, por mencionar algunas, muchos padres y madres criticaron el comportamiento que llevaba consigo el anime por ser gamberro, sexista, provocador... Pero a las asociaciones de padres se les olvidó algo, que muchas veces no tenemos en cuenta, y es que la televisión no existe para educar, eso es cosa de los progenitores, sirve para entretener. Si encima le agregamos que las aventuras de Shinosuke Nohara contiene una potente crítica a la propia sociedad nipona y un marcado humor negro el resultado es claro: estamos ante una serie para adultos.
La crítica fácil desde una mirada superficial del manga y el anime
Lo fácil en estos casos es matar al mensajero, a los canales que lo emiten, pero tenemos que entender que su función es la de distraer, divertir, informar, nunca está entre sus ideales el de formar a los menores, o incluso a los adultos. La responsabilidad de qué ven los hijos está en los padres, y son ellos los que deben tener, en la medida de lo razonable, el control del mando. No quito en ningún caso que la serie este bien para los menores, más bien se aprecia un error de programación en ella y una notoria descontextualización a su alrededor.
Hay diversos artículos universitarios donde, al igual que los colectivos de padres, se critica e intenta analizar con argumentos muy obvios este tipo de series, que da como casualidad que giran entorno a este manganime en los casos que he podido encontrar (Shin Chan un compendio de contravalores y Análisis de las prácticas televisivas en horario de protección infantil: El caso Shin Chan).
Contextualización y descontextualización en el manganime
¿A qué me refiero con descontextualización? Cuando pongo en utilización este término, hago referencia a a la importancia de situarnos tanto a la época en la que se confecciona como al público al que se dirige para entender ciertos conceptos de la cultura o acontecimientos. Un hecho que casi nunca se pone en valor y que, además, es uno de los pilares de esta web: el valor de la contextualización del manganime.
Centrándonos en Shin chan, debemos ver las fechas en las que se elabora, cuyo inicio de la obra original de la mano de Yoshito Usui, fallecido en 2009, fue en 1992 con el nombre original de Crayon Shin-chan, en una revista de enfoque adulto y humor negro, cuyo éxito provocó la creación de una adaptación televisiva de animación. Usui buscaba criticar los conceptos familiares japoneses, surgiendo los personajes de la familia de Shin chan, exagerándose los estereotipos de familia.
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| La familia Nohara. Fuente: Luk Internacional. |
Comprender el mundo alrededor de la obra para disfrutarla
El espectador español que visualiza Shin chan debe entender que es un anime para adultos, de una sociedad que no es la suya y con un marcado carácter machista, y que no refleja su mundo cotidiano sino otro distinto. Respecto a las televisiones que adquirieron sus derechos de emisión no hicieron mal en ofrecerlo en su parrilla, siempre y cuando su horario fuera acorde con la edad del público al que está destinado, normalmente mayor de 13 años, y que en ocasiones se ha visto reducido precisamente para poder ubicarlo en franjas más cercanas al público infantil y que desvirtuaron gravemente su contexto.
Cine, televisión y música, en general, nos han presentado, y siguen presentando, numerosos estereotipos negativos. No se trata en ningún caso de censurar o rechazar, sino de entender por qué han sido concebidos así y disfrutarlos entendiendo que no son muestras ejemplarizantes, y que nos sirven para entender lo que no queremos en nuestra sociedad. Shin chan es otro ejemplo más, que debemos mirar con el contexto apropiado. En definitiva, que el anime es un producto japonés y no español, que nace de una cultura distinta, de una sociedades diferente a la nuestra, y para un público de una edad y género muy concreto. Por eso es importante evitar la descontextualización que desde algunas voces se está intentado imponer sin analizar ni razonar. ¡Palabra de otaku!




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