'Kpop Demon Hunters' y un éxito inesperadamente esperado


En verano de 2025, sin una promoción desmedida, Netflix estrenó la película de animación Kpop Demon Hunters, en España conocida como Las Guerreras Kpop, una cinta que venía a cumplir la demanda estival para los más pequeños de la casa y que combina acción y música con un estilo de animación bastante experimental que a Sony ya le había funcionado con Spiderman: Un nuevo universo. A los directivos les pareció que no tendría un éxito, dejando de lado su lanzamiento en salas y vendiendo sus derechos al gigante del streaming, aunque en realidad se tratase de un diamante en bruto que iba a explosionar todas las previsiones que ni los expertos ni empresarios pudieron imaginar en el mejor de los casos.

Lo que nadie pudo predecir, pero estaba escrito

La cultura coreana está de moda. Es algo que divulgadores y medios hemos descrito en innumerables ocasiones. El mundo del K-pop sigue sin tocar techo, con millones de seguidores por todo el planeta, así como una revolución más que palpable en el cine, donde Parásitos conquistó los Óscar, además de las series con El juego del Calamar como ejemplo más evidente. Cada vez la demanda de cómic coreano o, manhwa, ve crecer sus ventas, tal y como analizamos tiempo atrás en Estantería Otaku.

Dicho todo esto, era más que evidente que una película, de corte infantil y adolescente, donde se combinan los diferentes elementos del brazo cultural coreano, podría convertirse en un auténtico "pelotazo" en todos los aspectos, pero que nadie supo prever. En primer lugar, por falta de ambición, ni si quiera Netflix elaboró una ruta promocional ni llegó a adaptar los temas musicales en castellano, excepto en Latinoamérica, y en segundo, por un cierto recelo hacia el universo Kpop, con una mirada negativa de un icono musical cuyos prejuicios hacen que sea visto como algo pasajero o para adolescentes, cuando es todo un fenómeno que abarca diversos target, géneros y temas.


De éxito a éxito: del musical al cinematográfico

Si el film ha conseguido dos premios Óscar, a mejor canción y mejor película de animación, además de innumerables galardones musicales y del celuloide, es debido al potencial no solo argumental que presenta, sino también de su capacidad de combinar los temas y la trama, elaborando increíbles puestas en escenas, que evocan a los musicales, con la carisma de una animación diferente y fresca, a la par que cautivadora en todo el empaque mitológico clásico y contemporáneo de Corea.

A lo largo de la historia reciente, en lo que se refiere al cómic y animación asiática, con Japón a la cabeza, tenemos obras que han sabido abordar estas mecánicas en mayor o menor medida, alcanzado su público objetivo y atrayendo a otros que en un primer momento no pudieran parecerlo. Sailor Moon, Cardcaptor Sakura, Mermaid Melody o Magical Doremi, por mencionar algunos títulos populares, han permitido tanto dar protagonismo a las mujeres como evidenciar la fuerza femenina con heroínas cercanas y humanas, que enfrentan sus problemas cotidianos y a los villanos. Algo de lo que también hay mucho en Kpop Demon Hunters, especialmente palpable con el personaje de Rumi, que arrastra toda la energía y se convierte en eje principal en la cinta.

Tan inesperado que no hay (casi) merchandising

Ha sido tan sorprendente el arrollador alcance del largometraje, con varios spin off sobre la mesa y una secuela en proceso, que no ha dado tiempo a desarrollar una acción comercial acorde con el impacto de la película, sin apenas mercadotecnia para lograr aprovechar el interés generado alrededor del film y sus personajes hasta muchos meses después, siendo bastante limitado hasta en la campaña navideña del 25.

Las Guerreras Kpop en acción. Fuente: Netflix.
Esto ha permitido dar rienda suelta a la creatividad por parte de un mercado secundario, con los fans a la cabeza, mucho más artesanal y alejado, por decirlo de algún modo, del control de la propia dueña de los derechos, con productos manuales que van desde peluches hasta la elaboración de tazas o póster sin licencia. ¡Incluso libros! A lo que se ha sumado, en pocos meses, actuaciones teatrales y homenajes musicales ambientados en la aventura cinematográfica de Las Guerreras Kpop. Sin olvidar la infinidad de performances, covers y adaptaciones por parte de aficionados en redes sociales, principalmente a través de Youtube. No ha sido hasta casi un año después del estreno cuando hemos empezado a ver una mayor cantidad de merchandising oficial mucho mejor definido, y que desde nuestro punto de vista sigue quedándose corto para la magnitud que está siendo el fenómeno.

Un éxito que refuerza el papel y triunfo de la cultura coreana en el resto del mundo, de que la animación puede reinventarse y seguir cautivando a público de todas las edades y que la música sirve para romper fronteras y ayudar a crear nuevas metas entre los oyentes. Porque Kpop Demon Hunter ha hecho brillar corazones de muchas personas con sus escenas, letras y personajes, aunque también los bolsillos de muchos a excepción de Sony...


Portada artículo: Imagen de la película. Fuente: Netflix.

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