Detalle del póster promocional. Fuente: Sensacine.
Sin lugar a dudas, el doblaje de la adaptación animada de la obra Memorias de Idhún, escrita por Laura Gallego, es un auténtico despropósito. No solo por dejar de lado la opinión y decisión inicial que la autora y el equipo de casting tomaron, sino, además, por evidenciar una falta de contexto entre los actores de voz elegidos y la propia serie de animación.

¿A qué me refiero con "falta de contexto entre serie y actores? A diferencia de otros casos con la participación de rostros conocidos, como por ejemplo Buscando a Nemo o Gru, Mi Villano Favorito, donde los personajes se crean para ser interpretados por un tipo de actor concreto, en estas películas cómicos; en Memorias de Idhún sus protagonistas no han sido concebidos para que le den voz otras personas que no sean profesionales del atríl.

Eso implica, que actores cuyas capacidades interpretativas no han sido entrenadas para el doblaje, hagan perder toda la magia y riqueza que un actor de voz profesional y preparado pueda crear en los personajes. En otra palabras, se descontextualiza el producto. Algo que ha ocurrido en otras ocasiones como en Stand by me Doraemon, con Nobita y Shizuka interpretados por Alaska y Mario, dejándose nota que los personajes no eran propios para las personas que les prestaron su voz.

Un ejemplo donde sí se ha trabajado este aspecto de contextualizar al intérprete y al personaje, por parte de la misma productora que la serie de Netflix, es en Virtual Hero, protagonizado por ElRubius, cuyo diseño y guión fue preparado para que él mismo se interpretase.

Tanto la plataforma como las productoras de esta animación no han tomado las decisiones correctas. Dejando ver un problema que es más común y habitual del que nos gustaría, y que ha generado un grandísimo rechazo por parte de los seguidores de la trilogía de Gallego. Porque tenían dos opciones: adaptar los diseños a los famosos escogidos, y ni con esas hubieran mejorado el resultado, o contratar a profesionales, defendiendo el gremio y otorgando auténtica calidad al producto. Las críticas serían inevitables en cualquier caso pero al menos hubieran demostrado mayor preocupación por su serie.

Ahora solo queda ver el resultado final, del cual pronosticamos que será un auténtico destrozo. Para la rabia y pena de los lectores incondicionales de Memorias de Idhún, su propia autora y los amantes de la animación.