'One Piece: Rumbo a la Grand Line' para afianzarse como un live action de éxito


Después de una temporada que demostró que se podía realizar un live action de One Piece, Netflix ha vuelto a reforzar la idea con una segunda temporada que crece de menos a más y dibuja una ruta definida hacia una de las sagas más épicas de la historia de Luffy y su tripulación. ¡Y con Eiichiro Oda siempre vigilante y dando su visto bueno!

Por supuesto, la serie sigue sabiendo de sus propias limitaciones, pero las aprovecha y adapta con cierta astucia, en especial en los primeros episodios, para sorprender cuando vamos sumergiéndonos cada vez más en las profundidades de la trama de esta temporada.

Hay mejoras visuales, palpables, donde los primeros planos ya no son tan excesivos y se nos brindan escenas con más efectos especiales, más acción y mundos más interactivos entre los personajes y su entorno. Aspecto que se agradece y al que ayuda un reparto que también se ve crecido y que van en línea con la propia obra de One Piece. El cartón-piedra sigue por momentos, no obstante sin ser tan evidente como en la anterior.

Un gran salto en los efectos especiales. Fuente: Netflix.
En Rumbo a la Grand Line se nos confirma que Luffy le queda como un guante a Iñaki Godoy, quien se mimetiza con el protagonista de forma soberbia. Al igual que el resto del elenco, con el añadido de Charithra Chandran como Nefertari Vivi y Lera Abova en el papel de Nico Robin. Aquí solamente tenemos una pequeña pieza de todo lo que nos darán más adelante en la serie, pero han captado la esencia de sus personajes y han materializado a la acción real su magia.

Y si hablamos de actores, tenemos que hablar del magnífico doblaje en castellano al que vuelve a dirigir Alfredo Martínez, con una tripulación de categoría y que así demostraron en la anterior temporada con Jon Samaniego (Luffy), Laura Pastor (Nami), Edson Ferrero (Usopp), Sergio Liébana (Zoro) o Iván Saudinós (Koby). Ahora toca ampliar el talento de la banda con una fantástica Irene Valadés como Vivi y a una brillante Ana Jiménez dotando de voz a Robin. Con una mención especial al trabajo tan brutal que ejecuta Elena Jiménez siendo Tony Tony Chopper en sus diferentes facetas.

La historia de Chopper nos hará llorar... ¡Mucho! Fuente: Netflix.
También comentar la mejora de Taz Skylar doblándose a sí mismo como Sanji, algo que se agradece. Y sin desvelar demasiado... No podemos cerrar el doblaje sin nombrar a un impresionante Alberto Encinas regalándonos su versión de Crocodrile, uno de los mejores actores de voz de este país y que consigue hacer vibrarnos de emoción cada vez que dobla a un villano.

Nuevamente, el live action de One Piece recoge el testigo de la obra original, lo adapta entendiendo su propio ecosistema y capacidades, amplia y mejora lo ofrecido en su primera temporada y conecta directamente con la tercera, la cual ha sido grabada a la vez que ha lanzado la segunda, y que no habrá que esperar tres años para poder disfrutarla: 2027 está a la vuelta de la esquina.

Nosotros seguimos maravillados con todo lo ofrecido, con un producto que hace más grande la leyenda, con un reparto de sobresaliente y que ha sabido evolucionar de menos a más durante toda la segunda temporada. ¡Con ganas de más aventura!


Portada artículo: Imagen promocional de la segunda temporada de la serie. Fuente: Netflix.

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